COMUNICADO
Afirmamos que los discursos son los diversos usos del lenguaje como práctica social; es acción, es actuación, es re-creación. Decir es, ni más ni menos que, hacer algo: amamos, legamos, bautizamos, regalamos, apostamos y más. También afirmamos que el lenguaje tiene efecto sobre la realidad social porque surgen en determinados momentos históricos para proponer representaciones del mundo. Entonces, los discursos construyen y representan las realidades sociales.
Es de gravedad institucional profunda cuando se “hacen cosas” de manera acrítica con los actos de habla que refieren a discursos de odio y que manifiestan una casi nula perspectiva de derechos, produciendo discriminación sobre ciertos sectores sociales que son legítimos destinatarios de derechos consagrados por leyes del Estado Nacional.
También, resulta de gravedad institucional que las performances de jóvenes estudiantes locales -de un colegio privado congregacional subvencionado por el Estado- utilicen posturas deslegitimadoras, discriminatorias y degradantes de la realidad nacional, que naturalizan la desigualdad y donde deciden ubicarse de manera mordaz en una falsa posición de superioridad de clase por sobre sectores vulnerabilizados de nuestro país.
Asimismo resulta de gravedad institucional, habida cuenta del intento de magnicidio sufrido hace escasos días por la Vicepresidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández, se utilice su figura para contribuir al desmedro de su imagen como autoridad electa democráticamente. Más ultrajante resulta suponer que hay un entramado institucional que habilita y no detecta tales construcciones de sentido, toda vez que los imputados del intento de asesinato Sabag Montiel y Uliarte, entre otros, difundieran públicamente en un móvil de Crónica TV que “Se sale adelante trabajando y no cobrando planes”, al tiempo que señalaban que “me parece que cobrar planes sociales es fomentar la vagancia”.
Invocamos a desandar los caminos que conducen hacia estos hechos que solamente contribuyen a remarcar y estigmatizar la desigualdad existente. Apelamos a la reflexividad que el caso amerita para provocar la desnaturalización de lo acontecido en la convicción que los discursos de odio solamente construyen más odio insensato.
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>> Imágenes: CódigoBAIRES



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